Al percatarme de su presencia, pensé en aprovechar el momento de cercanía y pedir un autógrafo. Como no reconocí a ninguno de ellos, pensé en localizar a Marcelo. Ya que es un jugador del cual valdría la pena tener un souvenir.
No tenía ni pluma ni bolígrafo ni un papel o balón para ser rayado. Pensé si sería buena idea usar una servilleta de papel. Pensé también en por qué no tengo una libreta espacial para ello.
Los elementos que llaman la atención son: el templo jesuita en mi pueblo, la selección brasileña a punto de comer un banquete. La família también dentro del templo y esperando.
Un simbolismo demasiado atrevido. Demasiado caprichoso.