Es el camino del sur, es el lugar donde nunca
creíste haber podido llegar… tan pronto. Es el cielo eterno, un escenario para
protagonizar un sueño imposible, con gigantes de chatarra, zombis al volante,
canchas polvorientas y escuelas de adobe.
Hay escuelas lejanas tras cerros de
distancia, nopales y cactáceas que sirven
de guarida a los zorros solitarios y caciques.
Minas desoladas y poleas ruidosas,
exasperantes reatas que astillan las palmas de las manos.
En el llano distante atardece demasiado tarde
pues no hay montañas altas cercanas. Cálido
de día y frío al morir el sol. Complejas carreteras y los más modernos módulos
de cobro.
Si más lo piensas menos te soltará, su lado
oscuro esconde conductores compartiendo la misma ansiedad de llegar al norte.
En el polvoriento y oscuro basurero, lleno de
chatarra oxidada, se reúnen viejos maleantes, practicando con nuevas armas y
haciendo volar a ingenuas liebres.
En el sur construye uno más de tus sueños, a
pesar del sufrimiento existente, una sutil adicción a morir será lo que sientas
más de una vez.