Un evento especial surge, mucha
gente en vestidos de noche, casi en el centro de una plaza. Al parecer una
boda, al parecer una presentación de un
personaje que aún no llega. Entre murmullos se gesta un atentado, pues aparece
el anfitrión de pelo blanco cuya esposa presiente algo. Ella, en un movimiento,
propio de un mentalista, abraza y se interpone cual guardaespaldas. Protege a
su esposo de un disparo desde la oscuridad. Todos bajo las mesas escuchamos los
rasantes trallazos, nadie se atreve a levantar la cara. Imagino que estoy en casa. Es una
casa que no conozco, es bella y con una cerca al costado derecho.
Dentro de la
cerca: varios autos y una moto blanca en vivos azules. Dentro de casa con mi
familia, tenía que acudir a cierto lugar, así que decidí llevar la moto. La lluvia
era incesante la moto ni siquiera era mía. Con cierta vergüenza la tome
esperando que aquel dueño no me viera. Al final cambie de vehículo pues la
lluvia era cada vez más fuerte.
4 junio 2014
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