jueves, 6 de mayo de 2021

Reunidos en un templo jesuita... Y con Marcelo.

El pórtico de madera, siempre rojo, se hallaba abierto de par en par. Eran las diez u once de la mañana, quizás medio día. Nosotros, la familia, sentados en una mesa grande, de esas que colocan en fiestas populares. Ubicada transversalmente, un poco a la derecha, a pocos metros de la gran puerta del templo católico. La iglesia vacia, salvo nosotros y un grupo de jugadores profesionales de la selección de Brasil. Los aun vestidos con el típico uniforme charlaban entre sí con entusiasmo. Su mesa era más larga que la nuestra. Estaba ubicada transversalmente y justo a unos pasos del pórtico. 

Al percatarme de su presencia, pensé en aprovechar el momento de cercanía y pedir un autógrafo. Como no reconocí a ninguno de ellos, pensé en localizar a Marcelo. Ya que es un jugador del cual valdría la pena tener un souvenir. 

No tenía ni pluma ni bolígrafo ni un papel o balón para ser rayado. Pensé si sería buena idea usar una servilleta de papel. Pensé también en por qué no tengo una libreta espacial para ello. 

Los elementos que llaman la atención son: el templo jesuita en mi pueblo, la selección brasileña a punto de comer un banquete. La família también dentro del templo y esperando. 

Un simbolismo demasiado atrevido. Demasiado caprichoso.

domingo, 14 de octubre de 2018

Viaje al Oriente

Con Papá y família, parados sobre un caudal enorme a la distancia, un lago realmente; el mar al sur de la India, muy bajo, poco profundo. Esa mañana nubosa el sol se filtra consiguiendo un color dorado en el agua. Parece un liquido levemente contaminado porque en realidad el agua es clara pero el suelo es dorado y oxidado.

Sugiero continuar caminando por las calles Koreanas, inventando movimientos  que imito de un joven creando un sello de protección a su al rededor. Yo no lo hago tan mal, al menos los movimientos mas no el significado.

Llego y reconozco que se trata de una clinica muy particular o un grupo de apoyo para personas que lo requieran. Ellos, los "pacientes" son visitados pero también pueden salir. Lo siguiente es el punto esencial.

Una cultura distinta está preparada para ataques químicos y nucleares, así es la puerta de entrada. Con pastillas de cloro y cajas con tratamientos con yodo, es posible encontrar botiquines específicos. De ello, me dispongo a entrar, llevando ayuda para alguien que lo necesite. Así lo aprendí de ellos.

Asi que me inegro, bajo una rampa alfombrada y la tenue luz de pocos focos iluminan los pasillos. Una "enfermera" me aborda y me pregunta "¿busca a alguien en especial? En esta zona puede ayudar a quien se encuentre en esta lista de personas".

Tuve contacto con una joven que en segundas visitas iba exclusivamente por ella. Iba en su ayuda, otorgando o charlando, pero en esa segunda ocasión no se encontraba en el punto de encuentro.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Uniformes

Debo ir al evento. Mis compañeros ya deben estar allí. No sé con exactitud si es una festividad o algo relacionado a un funeral. El acuerdo fue vestir de blanco y azul.

Pude fingir que no me interesaba vestir igual que ellos, pero fui invitado como los trescientos individuos.

El punto es que opté por pasar desapercibido como los demás y al abrir las puertas no hubo ningún posible objeción. Dime qué clase de jugada espero.

Me visto para la ocasión. Estoy dentro del grupo. Nadie nota nada y me dispongo a continuar al lado de mis compañeros.

martes, 2 de octubre de 2018

Semi Coprofilia

En un ambiente nada hostil, sino de hermandad, casi tan íntimo como el familiar. Lindsay Lohan patea el balón con la gracia que caracteriza su alter ego. En ese instante, creo, era un ente traído por mi subconsciente que sólo tenía para mostrar bondad y hasta una creible ternura encapsulada en el cuerpo de la verdadera actriz y cantante.

Pues llamaré a mi compañero Henry, quien con un gesto similar al que expresaría su real alterno, me convencería de salir del verde y cuidado campo de futbol (que por cierto, es de nuevo un escenario prevaleciente).

Dejé a mi hermano y compañeros atrás, permitiendome escabullirme hacia los sanitarios, en los cuales, jóvenes y jovencitas tenían romances con sus parejas, también muy jóvenes. Sus cuerpos no ocultos y sin pudor alguno derrochaban y derramaban más que amor y sexualidad exageradamente desbordada. Tanto que el piso se llenaba aproximadamente de veinte centímetros de excrementos.

Al bajar por las escaleras, en escuadra, descubría al rededor de tres o cuatro parejas en la misma tarea. En ese momento me encontraba sólo y al salir el chapoteadero fue tal que fue imposible mantener mi boca fuera de la infección de los desechos. Luego entonces dándome ánimos: "no sabe tan mal, pero no es siquiera mío"

¿dime qué rayos quiere decir esto?

miércoles, 18 de abril de 2018

La motocicleta otra vez

Mi pareja me aborda, con un edema en el cuello. No es especial, sin embargo los dos nos sentimos un poco sólos. Ella se va y a mí me interesa poco.

La soda preferida se ha terminado. Entonces es momento de salir con los amigos a dar un paseo en motocicleta.

miércoles, 17 de agosto de 2016

El desdén

Ella no está a mi lado, está molesta, debería no estar aquí, pero las circunstancias hacen que siga aqui. Miramos un video que sin querer hace ver al objeto inanimado, al cerdo inigualable.

Como lo fue al principio, en otro sueño. Es el regreso de un fantasma que pierde interés

lunes, 13 de junio de 2016

Su tío Hitler

El evento esperado, en el presidium: Rosario, el tio Hitler y yo en el centro. Le ofrezco una sonrisa y saludo como solía hacerlo en los 40's. Pero todo es una parodia extraña. Momentos antes acudimos a beber unas cervezas en el suelo, recorriendo el camino hostigoso, frío y chicloso. Raúl deja ver una luz sepia al abrir su cabaña de madera y alguien vomita, pero no soy yo, todo ocurre muy rápido y no hay nada coherente en esto. me dispongo a seguir su juego.

miércoles, 10 de junio de 2015

Toilet

¡Hey! Soy tú. Soy el consiente al que debes obedecer. Pero ¿qué haces? No puedo moverme. Así que sólo puedo observarte. Si, es tu mundo, sueño. La vigilia terminó.

Es mayo o marzo, donde las sombras son más oscuras y la luz más quemante. El vapor de la tierra escapa por el pavimento. Miro una cede, miro la cecelebración de un evento. Es un evento de jóvenes. Juegan a lanzarse globos con agua. Tus amigos están ahí, no les importa más que divertirse.

Ahora viene el turno de la gente sería, comiendo en un buen restaurante, con azulejos azules y motivos coloniales. Haz pedido la cuenta y preguntas por el baño. Tengo la vejiga llena, es muy probable que esté interviniendo, porque ahora orinas sobre la tapa del baño. El ruido es menos fuerte que dentro del mismo escusado. Ahora cambias de dirección. El chorro no para, ¿qué hace esa fuente dentro del baño?

A pesar de  haber terminado. Yo no siento un descanzo. Es la segunda vez que miro un baño.

domingo, 7 de junio de 2015

La boda y un invitado especial

La calle empedrada, medio día, medio nublado. Como un contingente yendo a una cita: una boda se va a realizar; un familiar cercano mío.

¿Mujer u hombre? …por los adornos: mujer. Entonces pienso que debe ser mi prima.

Carmen va charlando en la pendiente, ríe y no se lo toma en serio, al menos es un actuar familiar. 

Puedo ver que ahora es muy familiar.

Llegamos a la humilde posada. Somos medio centenar y cada uno tiene un lugar en la pequeña sala. 

Un altar al frente espera al sacerdote, pero aun ninguno de los tres aparece.

Mientras se espera decido salir con Carmen. Ella elige un helado, en especial el que se anuncia en un cartel, mientras yo admiro su paciencia yo reclamo mi helado, el helado no es lo que pedí. Sin molestias salgo conforme y reanudo la conversación.


Al paso, en una calle con matorrales y plantíos de café, dos chicas se distraen hablando a solas mientras yo regreso hacia la casa después de haberle hecho saber mi admiración.

sábado, 14 de febrero de 2015

Cayendo, ahora: entrando.

Exquisita piel blanca. La voz suave y firme, como un destello mate en sus hombros. Ella adora esto, pero no lo puede aceptar. Lo que no sabes es que soñará húmedo con ello. Hay silencio, expectante. 

Nadie lo sabe, nadie lo comprende, pero estamos justo a la mitad de lograrlo. Brazos al aire, recostada. Sin tapujos ni amarres. Los dos adoptamos la figura del medio día. Intentado e intentando sin lograrlo. 

Pero lentamente entramos en el sueño, en mi sueño.

miércoles, 7 de enero de 2015

Por fin me besó

Una habitación y muchos colores. Una mañana al despertar. Espero una despedida con un acercamiento, pero aún arriba de la cama el encuentro se da con juegos disfrazados de intenciones transparentes. La verdad sale de su boca. Las palabras que deseabas escuchar "me gustas" dijo suavemente. Y me besó.

viernes, 3 de octubre de 2014

El regalo

“¿Haz mirado al suelo detenidamente? Esta vez está alfombrado, es un tapete café y limpio, es un bonito lugar”. -Pensaba. Al fondo, la voz experta expone cosas de mobiles  y tecnología. La verdad no estoy poniendo la suficiente atención, sin embargo, aquella rubia no deja de mirarme y por un momento no volvimos la mirada. Su tez blanca y sin maquillaje figura una salamandra y parece que muy dentro de sí tiene un buen corazón, pero sus ojeras y cicatrices dicen lo contrario. Entonces me levanto para tomar un poco de aire pero antes de siquiera pensarlo ya estaba paseando por los pasillos. Triste y teletransportado miro a mis colegas reales vueltos ponentes, con traje y corbata, gafete de identificación y aplomo en sus ademanes. Me preguntaba qué hacía escuchando y no parado frente a los espectadores, como ellos.

De regreso, la calma reina entre nosotros hasta que una persona se pone de pie, su teléfono está sonando y desde aquí puedo ver cómo su cara se desfigura a un rostro angustiado. Su teléfono sigue sonando y advierte que tiene que salir. Fuera del edificio sirenas a penas audibles hacen reparar a algunos otros. En ese momento y tras de mí comienzan a sonar varios teléfonos, a mi derecha e izquierda siguen sonando. La primera persona advierte al público que solo contamos con un minuto o dos para evacuar. La multitud no comprende y rompe el silencio.

Esa persona sale primero por un pequeño hueco por la ventana, ni siquiera usa la puerta como los demás, sin dudarlo lo imito y con medio cuerpo fuera espero el colapso del edificio, como una imagen fatal de mi posible muerte, pero no sucede nada, nada aun. Saliendo poco a poco nadie se vuelve loco, en la calle todos buscan un buen lugar pero están equivocados, no están charlando en el lugar correcto, no están temerosos. Sin más señalo a mis acompañantes que debemos llegar al jardín donde pudiéramos estar más seguros. Me siguen, caminando entre los incrédulos que afortunadamente tenían razón. No pasó nada.

Se llegaba la hora del desayuno y nadie quiso reunirse en un café, llegamos a una habitación desconocida, era algo así como una posada de algún estudiante. Había solo una cama donde varios estábamos sentados y esperando. Algunas parejas se abrazaban y compartían caricias, eso me hacía sonreír a medias pero todavía me sentía triste, triste pero sin temores, callado pero no mudo. Ahora que lo pienso, es perfectamente la imagen de un suicida.

Algún altavoz informa que hay que volver. Nos ponemos de píe, salimos poco a poco, siendo el penúltimo en abandonar me llama la atención una pequeñita, así que pregunto: “¿de quién es esta bebé?”. Alguien había dejado a una bebé olvidada o abandonada. Nadie respondió ni regresó. No podía dejarla ahí, la tomo entre mis brazos y la llevo al aula, con los demás. Al caminar por el pasillo central pocos me miraban, siguen atendiendo la ponencia y al retomar a mi asiento encuentro mi teléfono que posiblemente había caído durante el alboroto, está pisoteado y un poco dañado, uno de los orificios está abierto y la tarjeta sustituida.

Vuelvo a preguntar el paradero de la madre o padre, pero nadie responde, todos seguían tomando nota. En aquel momento, mi compañera contigua dice: “Estará mejor contigo, la madre eligió bien”.


jueves, 25 de septiembre de 2014

Venganza fugaz

Yo llevaba la camioneta negra, mi hermano insistía en ir a terminar la celebración a la fraternidad, pero estaba en la zona boscosa donde los jóvenes de la universidad se divierten sin más temor que a la resaca. Cuando estábamos llegando detuve la camioneta pues cinco tipos estaban reunidos en círculo en medio del camino. Recuerdo que mi novia estaba sentada en el medio, entre mi hermano y yo. Al acercarnos comenzaron a mirarnos y como perfectos idiotas nos detuvieron con una seña.
-¿A dónde van chavos? –pregunto uno de ellos.

Haciendo caso omiso seguimos adelante, pero mi hermano bajó la ventanilla para encararlos si continuaban cuestionando estupideces.

-¡Oye, oye! No puedes pasar, ¡párate! –alegó de nuevo.
-¿Qué quieres o quién eres? Quítate del camino ¿no? –Respondió mi hermano.

El tipo recargó su codo sobre la puerta y mirándonos de forma desafiante soltó en el aire la última de las estupideces.

-¿Qué quieres aquí perrita? –Dijo refiriéndose a mi novia
-¿No oyes zorrita? –replicó.

Yo cuestioné en segundos: ¿los paso? ¿los paso encima? Y antes de recibir una respuesta apreté el acelerador hasta el fondo, pasando por los cuatro acompañantes del tipo. Él, quedó roto de una pierna, pues al mirar por el retrovisor no podía levantarse. Pronto se escucharon varios disparos y el medallón explotó. Huimos sin más, en ese momento sabía que ella se lo merecía. Nadie ofende a mi lindo ángel, pensé.