En un ambiente nada hostil, sino de hermandad, casi tan íntimo como el familiar. Lindsay Lohan patea el balón con la gracia que caracteriza su alter ego. En ese instante, creo, era un ente traído por mi subconsciente que sólo tenía para mostrar bondad y hasta una creible ternura encapsulada en el cuerpo de la verdadera actriz y cantante.
Pues llamaré a mi compañero Henry, quien con un gesto similar al que expresaría su real alterno, me convencería de salir del verde y cuidado campo de futbol (que por cierto, es de nuevo un escenario prevaleciente).
Dejé a mi hermano y compañeros atrás, permitiendome escabullirme hacia los sanitarios, en los cuales, jóvenes y jovencitas tenían romances con sus parejas, también muy jóvenes. Sus cuerpos no ocultos y sin pudor alguno derrochaban y derramaban más que amor y sexualidad exageradamente desbordada. Tanto que el piso se llenaba aproximadamente de veinte centímetros de excrementos.
Al bajar por las escaleras, en escuadra, descubría al rededor de tres o cuatro parejas en la misma tarea. En ese momento me encontraba sólo y al salir el chapoteadero fue tal que fue imposible mantener mi boca fuera de la infección de los desechos. Luego entonces dándome ánimos: "no sabe tan mal, pero no es siquiera mío"
¿dime qué rayos quiere decir esto?
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