domingo, 7 de junio de 2015

La boda y un invitado especial

La calle empedrada, medio día, medio nublado. Como un contingente yendo a una cita: una boda se va a realizar; un familiar cercano mío.

¿Mujer u hombre? …por los adornos: mujer. Entonces pienso que debe ser mi prima.

Carmen va charlando en la pendiente, ríe y no se lo toma en serio, al menos es un actuar familiar. 

Puedo ver que ahora es muy familiar.

Llegamos a la humilde posada. Somos medio centenar y cada uno tiene un lugar en la pequeña sala. 

Un altar al frente espera al sacerdote, pero aun ninguno de los tres aparece.

Mientras se espera decido salir con Carmen. Ella elige un helado, en especial el que se anuncia en un cartel, mientras yo admiro su paciencia yo reclamo mi helado, el helado no es lo que pedí. Sin molestias salgo conforme y reanudo la conversación.


Al paso, en una calle con matorrales y plantíos de café, dos chicas se distraen hablando a solas mientras yo regreso hacia la casa después de haberle hecho saber mi admiración.

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